La escuela no sabe que ya no vivimos en un mundo competitivo, ¡es colaborativo!

Ayer estuve en una charla de Daniel Heredia, quien hace su tesis doctoral en biología evolutiva, bajo la dirección de Máximo Sandín, en la Universidad Autónoma de Madrid. En esta charla se me fue desmontando  lo que daba por sentado en biología, lo que me ha resultado bastante agradable y enriquecedor. La idea de la supervivencia del “mejor” adaptado y todo el bagaje genético que siguió a la teoría de Darwin, son ahora cuestionadas y repensadas.

El neodarwinismo, resumiendo, nos recuerda que somos individuos, que sólo los mejor adaptados conseguirán sobrevivir y dotar a su descendencia de la herencia genética que les permitirá continuar habitando en esas condiciones. En definitiva, nos sitúa en un mundo competitivo y determinista. Esta teoría, que actualmente se ha apoderado de la disciplina de la evolución y se presenta como paradigma científico, deja a un lado las posibilidades del individuo (no de la especie) de adaptarse al ambiente, y reviste la existencia humana de un determinismo total (como yo tengo estos genes, soy así, y no voy a poder cambiarlo). Esto es lo que nos enseñan en la escuela y lo que aparece en los libros de texto.

Las últimas tendencias en biología evolutiva indican un camino más amable con la vida y con nosotros mismos, y prueban que el ambiente nos influye y nuestro cuerpo, en respuesta a esas influencias, regula unas marcas químicas que existen en nuestro ADN permitiendo leer o no leer algunas partes, o modificando la lectura de éste, y modificando así la posibilidad de expresión genética con la que hemos nacido. Lo más sorprendente es que se está descubriendo que buena parte de esas marcas químicas (llamadas marcas epigenéticas) se heredan, en algunos casos incluso varias decenas de generaciones después. Por lo tanto nuestras adaptaciones al medio serían heredables.

Por otra parte, en esta misma charla me quedé con la boca abierta cuando escuché que se han hecho estudios en los que se está comprobando que el ARN de un arroz que es ingerido sobrevive al proceso de digestión y es capaz de llegar hasta las células y alterar la regulación del metabolismo.  Así se muestra que hay una regulación “interespecífica” entre el alimento (ambiente) y el sujeto (organismo). Este hecho, junto al fenómeno de transferencia horizontal, son otros mecanismos de modificación de nuestro acervo genético y restan la gran importancia que las mutaciones tienen en el proceso evolutivo neodarwinista. Es decir, que todos los seres vivos nos estamos comunicando a través del ADN, al margen de si somos seres “superiores” o no. Vivimos más bien en un mundo colaborativo y en red, donde no existen “superiores”.

De esta teoría se pueden sacar dos ideas bien bonitas, y que pueden cambiar nuestra concepción del mundo y cómo nos relacionamos con él:

– por un lado que si te cuidas (lo que comes, cómo vives, cómo te comportas), ese bienestar se transmite a tu descendencia;

– por otro lado que si cuidas a los demás (de tu especie o de otras) te estás cuidando también a tí mism@ ya que, en ciertas circunstancias, intercambias material genético con ellos. Y viceversa: si forzamos la degradación de las condiciones naturales de equilibrio, podemos inducir una respuesta -activa y pasiva- de todo el ecosistema, dando lugar no sólo a extinciones sino también a la alteración rápida de algunos organismos, y en especial de las bacterias con las que convivimos.   [Nota: sobretodo se aplica al lado contrario, ya que si forzamos la degradación de las condiciones naturales de equilibrio, podemos inducir una respuesta activa y pasiva de todo el ecosistema, conllevando no solo extinciones sino también la alteración rápida de algunos organismos, y en especial de las bacterias con las que convivimos en la salud y la enfermedad].

Al final de la charla hubo una ronda de preguntas y respuestas. Algunos de los profesores de secundaria que asistieron remarcaron el problema que se puede tener al explicar estas teorías, fuera de la teoría “oficial”, a alumnos que se quieran presentar a selectividad, por ejemplo. A éstos se les pide que estén bien adoctrinados en las teorías oficiales, en la genética clásica y sus guisantes, y si responden a las preguntas del examen con este tipo de teorías no sólo pueden dejar de conseguir puntos, sino que les podría puntuar negativamente. Así rompe uno de los aspectos que, para mí, se podrían trabajar en educación: la creación de una conciencia crítica y el fomento de la curiosidad como herramienta de trabajo en ciencia, y en la vida.

Esta charla fue organizada por la organización Otra Biología, en su blog se puede encontrar más información del tema.

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13 pensamientos en “La escuela no sabe que ya no vivimos en un mundo competitivo, ¡es colaborativo!

  1. Hola!! bueno, el determinismo de las teorías Darwinianas se puede también entender en la capacidad de cada uno de adaptarnos o de sobresalir en nuestro ambiente, no siendo esto predeterminado por los genes, aunque, pensándolo eso dependerá de la visión pragmática de cada individuo no?

    Sobre las dos ideas que se derivan, muy buenas por cierto, crees que sería válido pensar que algunas personas adopten estos hábitos o principios movidos por una memoria genética que les inste a este comportamiento? hablo de los principios de solidaridad y de protección a nuestro entorno. Señalo esto porque si te fijas muchas culturas antiguas han promovido estos principios como bases para una mejor vida (desde un punto de vista espiritual) pero, será que sean impulsos genéticos, suena descabellado, pero incluso existen rasgos de comportamiento que aparentemente pueden relacionarse a herencia.

    Una razón para que los catedráticos tradicionalistas y los sistemas no deseen adoptar esta idea? Bueno, al sistema actual no le interesa la promoción de valores sociales, imaginemos la transformación que podría esto tener desde los sistemas educativos?

    Excelente aporte, toda info que desconocia completamente.

    saludos

    • Pequeño cronopio, gracias por tu comentario.

      Cierto! hay algunas culturas que promueven los principios de solidaridad y de protección de nuestro entorno, creo que por sentido común (si dependes de los demás y de tu entorno para vivir mejor, es lógico que trates de cuidarlo). En nuestra cultura, como esa relación se ha abandonado y vivimos en el súmum del individualismo, en una primera lectura no nos “hace falta” tener ese tipo de comportamientos, aunque seamos igual de dependientes que antes.

      Para mí lo revolucionario del tema es que se hereden esos caracteres
      durante la vida, es decir, tendríamos la posibilidad de cambiarnos, de cambiar a nuestra descendencia controlando, por ejemplo, lo que comemos. O relacionándonos de otra manera con los virus y bacterias de nuestro entorno… o con los otros seres vivos que nos rodean.

      Me parece apasionante. Es un cambio de concepción de la vida, de las relaciones…

  2. Si esta teoría fuera aceptada por la sociedad e interiorizada (como lo es actualmente el Neodarwinismo) creo que llevaría a cambios profundos de cómo se vive la vida. Es decir, si interiorizamos que nuestros hábitos, salud física y mental, afectan a nuestro genoma, y por tanto a nuestra descendencia, tenemos una razón de peso que vivir mejor. Ya no somos seres de genética fija, que nacemos prefijados y podemos hacer lo que queramos con nuestra forma de vida, sino que tenemos la responsabilidad de vivir mejor con nosotros mismo y nuestro entorno para darle una genética “más sana” a nuestros hijos… Enfin eso es lo que he entendido yo de todo esto, y es bonito.

  3. Buenas,

    Envié el post a Daniel Heredia, el ponente de la charla de este post, y muy amablemente me hizo unas correcciones. Las he incorporado al texto directamente. También he cambiado la foto, para no contribuir al pensamiento de que sólo Darwin representa la evolución.

    Un abrazo

  4. Hola,
    muy intersante, de veras…
    quería apuntar un detalle quizás muy importante acerca de la teoría darwinista en concreto y algunas malas interpretaciones al respecto.
    La idea que se suele dar es la de “supervivencia del mejor adaptado al medio”, pero esa afirmación es incorrecta desde mi punto de vista, muy incorrecta. Y eso cambia mucho las cosas.
    Lo que la evolución de las especies ha demostrado es:

    “la supervivencia del que esté adapado (por pura casualidad) a los cambios bruscos del entorno”.

    un ejemplo: los mamíferos proliferaron cuando los reptiles/dinos/etc. se extinguieron por un cambio brusco en el clima, etc. No fue porque estaban los mamíferos mejor adaptados al medio, sino porque ocurrió un cambio brusco, y por casualidad, los mamiferos resultaron estar mejor adaptados al CAMBIO.

    Así que la especie que sobrevive es la que está adaptada al cambio que llega. Pero puede ser la que MENOS está adaptada al entorno.

    Vemos eso mismo en la vida cotidiana de las empresas, de las gentes, etc. Hay un factor de casualidad, muy importante: si estás adaptado al cambio que llegue, sales bien , sino, no. por mucho que estés adaptado al entorno actual.

    En nuestra vida cotidiana, sobrevivimos si tenemos “anchos de miras” tanto emocional como racionalmente, y así nos adaptamos a los cambios: aceptamos el presente, resumiendo….

    Tomandose en serio esta teoría “darwinista” (que es la correcta desde mi punto de vista) uno puede estar atento a esto: andar ancho de miras. y la vida irá muuucho mejor.

    Respecto a la otra biología y la biología evolutiva, eso es muuy interesante. Tambien uno puede ver el genoma de una forma más “amplia” integrando en él la consciencia/valores/emociones… viendo así las cosas, queda claro que el genoma se transmite durante la vida: si la consciencia son o son traducidos en cambios bioquímicos, estamos permanentemente alterando la consiencia (genoma) de los demás. Y claro, la transmitimos… Quizás no haga falta que nadie nos diga todo esto. Quizás la ciencia suele descubrir las cosas importantes del humano, siempre muuucho mas tarde que nosotros las vemos ya. Porque la ciencia necesita de todo un paradigma, de técnicas específicas, de tiempo, de análisis, y nosotros sólo necesitamos verlo. Así de sencillo (o complicado segun se vea). Este ejemplo del genoma es uno de ellos. Si miramos dentro de nosotros, claro que cambiamos a nuestros hijos por nuestro comportamiento, de forma profunda, hasta la misma raiz del ser, que en este caso es el adn y su expresión en el cuerpo.
    Tenemos todos grandes científicos dentro nuestro, listos para descubrir tantas cosas que la ciencia acaba por verificar años o siglos después…. y las podemos “ver” directamente. La ciencia no “ve”. La ciencia solo dice que lo visto es válido, para que estemos seguros de lo que hemos visto es real.

    Y esto nos llevaría a la independización de los paradigmas externos…. pero eso es otro tema….. 🙂

    • Claro, somos nosotros los que cambiamos (si queremos) y los que facilitamos el cambio en otros. Lo que plantean estas nuevas visiones es si esos cambios se transmiten, si podemos zafarnos de esa “camisa de fuerza” que es nuestra herencia genética, y si podemos facilitar que otros se la saquen.
      Como la ciencia hoy día es como una religión se escuda en sus protocolos científicos (“rituales”) para poder vencer/cambiar sus paradigmas.

    • Es un punto de vista interesante, es cierto que las especies no pueden saber qué cambio puede llegar, sobre todo si uno brusco como el cambio producido por la caída de un meteorito o una gigantesca erupción volcánica…. parece como que hubiera ciclos donde casi todo se renueva. En la extinción masiva de Permico-Triásico murió el 95% de la especies terrestres… los primeros millones de años despues de eso casi no se pueden encontrar fósiles de esa época, fue como una limpieza masiva… pero realmente es “casualidad” todo esto o es que son sistemas que llegan a un balance imposible y por tanto un cambio externo da un extinción masiva? La conexiones entre las especies, que tal y como se está viendo son parte fundamental de la evolución, ¿también lo es de su extinción? ¿también es esto aplicable a nosotros mismos??

      • UY! se me sube un poco la tripa cuando pienso sobre las extinciones que, imagino que se pueden aplicar a nosotros mismos también. No somos más que una especie del planeta.

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