Sally, Ann y la canica o cómo nuestro cerebro incorpora las falsas creencias

¿Cuando fue la última vez que te enfadaste con alguien porque esperabas que hiciera una cosa y no la hizo?
http://www.javicamino.com/2011/03/como-se-hacen-las-canicas.html¿Cuántas veces nos hemos visto inmersos en malentendidos por pensar que otro pensaba otra cosa o sabía cosas diferentes a las que conocíamos nosotros?
¿Cómo se producen los malentendidos?

Parece ser que durante estos procesos nosotros atribuimos deseos, conocimientos, creencias, recuerdos, suposiciones… para poder explicar, anticipar y entender nuestro comportamiento, pero también el de los demás. Esto, que si se realiza en exceso podría resultar nefasto ya que podría crear expectativas e ideas preconcebidas que nos conduzcan a malentendidos, también nos ayudan a empatizar con el otro. Estos procesos se llaman teoría de la mente, porque es nuestra mente la que hace conjeturas sobre nosotros mismos o los demás.

Pero, ¿cuándo surge la teoría de la mente en los seres humanos?

Hay una serie de experimentos ideados para descubrir cuándo ocurre esto, los acabo de poner a prueba con mi hija de cuatro años, y he aquí los resultados.

Es escogido para experimentar una prueba copia de la diseñada por Baron-Cohen, Leslie y Frith en 1985, y conocida como la tarea de “Sally, Ann y la canica” o la tarea clásica de creencia falsa.

Presento a mi hija a dos muñecos: uno es Pili y otro es Pepa. Pili tiene un canasto y Pepa una pequeña maceta tapada con una servilleta.
Pili le dice a Pepa: Mira Pepa, tengo mi piedra. La voy a guardar en mi canasto.
La mete en el canasto y se va a dar un paseo.
Mientras Pili está paseando Pepa coge la piedra y la esconde en su pequeña maceta. Pili vuelve de pasear.
Ahora le pregunto a mi hija: ¿Dónde va a buscar Pili la canica?
Y ella responde señalando a la maceta: aquí.

En la prueba se pregunta al niño por la predicción, y no por la creencia de Pili, porque así se requiere hacer un proceso de inferencia, es decir, el niño necesita conocer la creencia de Pili, y de ahí predecir que buscará la canica donde la había dejado inicialmente.

Complicando un poco más la situación he probado con una actividad de carácter recursivo, utilizando una tarea de segundo orden de intencionalidad  diseñada por Núñez (1993). En ella cuando Pili se va a pasear va a una ventana a través de la cual ve cómo Pepa cambia la canica de sitio. Tras esto Pili vuelve a escena.
La pregunta es: ¿dónde cree Pepa que Pili va a ir a buscar su canica?

Como Pepa no ha visto que Pili la miraba por la ventana mientras cambiaba la canica de sitio, tendrá una creencia falsa sobre la creencia que tiene Pili sobre la localización de la canica. Sorprendentemente, aunque mi hija tiene 4 años, ha respondido acertadamente a esta segunda pregunta (y se me ha caído la baba, todo hay que decirlo).

Me parece fascinante la reflexión sobre el pensar de nuestros pensamientos, y la creación de experimentos para poder acercarnos a modelos de pensamiento. Aunque siempre me queda la duda de que siendo nosotros mismos los observadores de nuestro propio pensamiento, ¿en algún momento somos capaces de separarnos de este o la objetividad es per se imposible?

Si quieres ver en vídeo ejemplos de esta experiencia puedes visitar este enlace.

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Un pensamiento en “Sally, Ann y la canica o cómo nuestro cerebro incorpora las falsas creencias

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